DECANTACIÓN
La decantación tiene como objetivo separar el vino limpio de los posos que pueden ser restos de corchos o residuos del mismo vino que son naturales ya que representa una señal de envejecimiento del color o de acumulación de taninos. Al trasvasar o decantar una botella de vino evita que los residuos del poso pasen a la copa y al paladar modificando la estructura del vino y lo hacen amargo. La decantación puede airear el vino de manera beneficiosa. Incluso los blancos, sobre todo los más maduros, ganan, ya que el aire libera los aromas del vino.
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Ponga la botella de pie un tiempo antes de decantarla para que todos los residuos queden en el poso. Encienda una vela o una lámpara y ponga detrás de la botella y vierta lentamente el vino a través del cuello del recipiente. |
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No permita que el vino refluya a la botella La luz debe iluminar el hombro de la botella a la altura del cuello observándolo atentamente y en cuanto aparezca la primera huella de depósito en la botella deje de servir. Si cuenta con la suficiente iluminación podrá ver enseguida los posos, ya que son oscuros y opacos y por lo general forman una masa viscosa. |
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En el decantador, el color del vino debe ser claro y brillante, y los posos deben permanecer en la botella. La forma del decantador sirve para retener el sedimento espeso en la base. Este proceso demuestra que la botella no es perfecta y la decantación es la última fase de la preparación del vino antes de llegar a la copa y al paladar. Los vinos añejos se decantan para liberarlos de los posos justo antes de ser servido y hay que tapar la garrafa. Para un vino joven, es suficiente con abrir la botella y verter su contenido en una jarra, El vino se puede verter rápidamente: si salpica los bordes de la jarra, se aireará incluso antes. Déjelo reposar al menos una hora antes de beberlo, sin taparlo, en el lugar donde será servido. |