LA COMPRA

Cuando no se tiene predilección por los vinos de una región o país, por un tipo de uva o mezcla de ellas, se puede elegir según el precio, pues en la calidad del vino está implícito el valor de la producción y del añejamiento.

Hoy en día ha crecido tanto la cantidad de productores de vinos, la variedad y categorías de cada bodega, que resulta muy difícil elegir. Por ello es importante pedir asesoría. Si lo compra en una tienda especializada o una tienda de autoservicio, seguramente cuentan con un sommelier o personal capacitado para orientarlo. Aproveche las degustaciones y las ofertas especiales de temporada para probar vinos de diferentes estilos y así ir formando el gusto personal.

 

 

 

 

 

Siempre pregunte cuánto tiempo puede guardarlo, si es que se puede guardar, o si debe tomarlo pronto; también pregunte con qué tipo de uva está elaborado o si es un coupage ?que quiere decir que está hecho con más de una uva?; si debe decantarlo, si debe enfriarlo, y qué tipo de comidas puede acompañar con ese vino.

Estas preguntas le ayudarán y lo orientarán de acuerdo con el motivo por el cual usted compra el vino.

A falta de un buen consejo es mejor comprar un vino de precio razonable que usted ya conozca.

Gracias a la competencia que hay, las etiquetas traen cada día mayor información, por lo que es importante tomarse un poco de tiempo en leerla y buscar en ellas la información necesaria.

En los restaurantes con seguridad la asesoría será inmediata, ya que si no cuentan con un sommelier, el cheff es quien elige los vinos que tiene en su carta y que van en función de los platillos y del estilo de su cocina. Por lo general es más fácil combinar los alimentos y los vinos de una misma región o de un mismo país, porque existe una armonía en la tierra y en el clima donde se producen.

Una vez hecha la elección, compruebe la etiqueta que le presentan. Así tendrá la seguridad de que se trata del vino que ha pedido. Muchos restaurantes sirven los tintos a una temperatura demasiado elevada, en ese caso pida un balde de hielo, éstos ganan mucho si se refrescan ligeramente. Si pide una segunda botella, degústela del mismo modo y en una copa distinta. No hay ninguna razón para suponer que será perfecto sólo porque el de la primera botella lo era.