La característica de los vinos espumosos es un cierto contenido de gas carbónico que, al descorcharse la botella, produce burbujas en la copa y un agradable cosquilleo. Por contener dióxido de carbono, es refrescante y actúa como sensibilizador para las papilas gustativas.

Existen dos formas de crear las burbujas en estos vinos:

  1. Método champenoise: es el más conocido y fino. Se elabora con tres tipos de uva (Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meuniere). Se fermentan los caldos de cada uva por separado, se mezclan y embotellan adicionándole a la botella azúcar y levaduras, a esta mezcla se le llama licor de tiraje. Se tapa la botella con una corcholata para que las levaduras se coman el azúcar y las transformen en alcohol y bióxido de carbono. Al estar tapada la botella, el bióxido de carbono se integra al líquido y de ahí nace la burbuja.

  2. Gran Bass o método Charmat: se mezclan los caldos en una tina de fermentación, adicionándoles azúcar y levadura. Posteriormente se tapa ese gran envase y se produce la segunda fermentación. Se integra el bióxido de carbono al líquido y ahí surge la burbuja.

La graduación alcohólica de estos vinos no puede pasar de 12.5o.

Ejemplos:

Afrutados:

Italia: Asti Spumante, Prosecco.
Alemania: Sket.
Francia: Blanquette de Limouges, Clairette de Die.
Aromáticos complejos:
Francia: Cremant, Champagne.
España: Cavas.
Italia: Franciacorta, Talento.